El escándalo del verano político está lejos de haber sido apagado. Daniel Scioli no ha emitido palabra sobre la seria denuncia mediática que le lanzó su ex pareja, Gisela Berger. Sólo habló su abogada, Ana Rosenfeld, quien trató de separar la denuncia de Gisela de cualquier connotación de amenazas o violencia de género.

Lo cierto es que la modelo reconoció que el Twitter envenenado es de ella, al tiempo que dijo que la foto que posteó es de un viaje reciente a Francia. En París habría sido la pelea. Según se desprende de los dichos de Berger, Scioli la habría presionado para que ella y la beba de ambos participen activamente en la campaña de su relanzamiento como precandidato a presidente.

“Recibí amenazas de él…”, dijo algo evasiva en profundizar. “Vengo sufriendo en esta relación y no quiero sufrir más…“, agregó.

“No me interesa que un señor que se siente poderoso me amenace…”, prosiguió su avanzada en una conversación por línea telefónica con el periodista de Exitoina.

Bergen contó que anticipó su regreso de París ante la pelea por las supuestas amenazas. Todo habría comenzado pro las exigencias de Scioli para que ella y la hija de ambos participen de actos proselitistas en su relanzamiento. Ya hubo una serie de fotos en el bautismo, que una conocida revista de espectáculos publicó sin la autorización de la madre.

Por último, dejó un claro mensaje de sus temores: “No hago la denuncia a la justicia porque tiene buenos amigos y no va a pasar nada…”.

Ayer, Moria Casán la quiso sacar al aire en vivo y ella se excusó con una panelista al comentar que la conductora de Incorrectas es “muy amiga de Daniel”.