Primer paro a Milei, un gobierno marcado por la protesta social

Prematuro y preventivo. Así se debe ver este primer paro a poco más de un mes de gobierno libertario.

Uno ya se podría imaginar un trazado del camino del gobierno nuevo, llegado a sus 4 años de mandato con un récord de acciones gremiales en su contra y en tendencia alcista de conflictividad social. El estilo confrontativo y su plan de ajuste profundo hace que Milei se lleve todos esos premios. A una eternidad de distancia de la figura de Ricardo Alfonsín, su gobierno promete acumular otro récord a los 13 paros que tuvo aquel gobierno radical.

Alfonsín quiso reformular la relación sociedad sindicatos en una reforma que se la llamó la Ley Mucci (por el ex ministro de Trabajo, que duró muy poco en sus intenciones de dar marcos de libertad sindical). Pocos días de su asunción al poder, tropezó con un Senado de mayoría peronista que no quería ningún cambio en ese sentido. Desde el arranque quedó claro que futuros gobiernos no peronistas contarían con menos días de gracia que los “propios”.

Milei intentó un acercamiento con algunos sindicalistas históricos que resultaron infructuosos. Su lógica es incomprensible para la media de la casta.

Estamos hablando de un mismo problema pero con distintos interlocutores. La parábola de un demócrata a un personaje disruptivo que piensa que el Congreso es un obstáculo al sistema y no un fiel de la balanza.

Es tan cierto que los popes sindicales defienden una agenda en defensa propia como que el flamante gobernante quiso imponer una reforma por decreto de un volumen casi parecido a una reforma constitucional. En el camino quedaron alteradas esas ambiciones megalómanas, por modificaciones que introdujo la llamada oposición dialoguista, aunque el DNU nodal del mega ajuste a la clase media sigue en pie. En cambio, la reforma laboral está suspendida por medidas cautelares que terminará revisando tarde o temprano la Corte Suprema.

El oficialismo consiguió un dictamen de mayoría en el plenario de comisiones para sopesas una marcha y movilización que aspira a ser multitudinaria contra el plan de Milei.

La primer protesta social cegetista, a través de un paro general de media jornada, suena apresurada. La clase media sin paritarias ni sindicatos que la defiendan. espera entre paciente y confundida.

Horacio Caride