El juez de Dolores, Ramos Padilla, pasaría a un juzgado federal de La Plata. Sus calificaciones son excelentes y ya las analiza el Consejo de la Magistratura. La paradoja es que ese concurso hace tiempo está trabado por la mayoría del oficialismo.

“Si lo hubieran trasladado antes se hubiera evitado la bomba de la investigación de la red de espionaje”, deslizó una fuente del peronismo con muchos contactos en la justicia.

Ahora el Poder Ejecutivo lo quiere echar por “manifiesta actuación irregular y violatoria de los deberes de imparcialidad y reserva que todo juez debe guardar respecto de las causas que tramitan ante sus estrados y en resguardo de los derechos de las partes involucradas”.

El hecho principal que se le recrimina es la exposición en el Congreso, el 13 de marzo. En tanto, ahora el magistrado que paso por la Comisión de Libertad de Expresión sacudiendo el avispero tendrá una cita en la Comisión Bicameral de Seguimiento de Inteligencia, a cargo del radical Marino.

Ramos Padilla le envió una caja con todas las pruebas acumuladas que complican al supuesto espía D´Alessio, el fiscal Stornelli y a algunos periodistas. Las fojas están bajo custodia y lacradas. Y se armó una subcomisión de tres diputados para estudiar el material. Todos firmaron un acuerdo de confidencialidad. ¿Dirán algo más de lo que ya viene manifestando Ramos Padilla?