Juan Schiaretti confirmó su presente angelado. Nadie pudo defender su territorio con tanta holgura. Ni bien le tocó hablar anoche, se puso por encima de la Grieta y dio a entender que los votos obtenidos son ajenos al duelo entre Macri y Cristina.

Para colmo, la paliza que tuvo Cambiemos se vio reflejada en que los radicales perdieron su histórica plaza, la capital cordobesa, en manos de otro peronista que había sido vice de Schiaretti.

Martín Llaryora asoma como un futuro relevo al liderazgo de Schiaretti, quien siente el cansancio de la gestión con algunos problemas de salud que lo inquietan.

La victoria del peronismo impactó en el escenario nacional y puso de relieve las torpezas de la estrategia del macrismo en las pulseadas previas a octubre, que van remarcando un clima adverso a las aspiraciones del primer mandatario. ¿Se reflotará el plan V?

A Schiaretti algunos lo quieren ubicar como un candidato inevitable en la pelea presidencial. Bien sabe el discípulo de De La Sota que los cordobeses no perdonan el capitalizar la imagen provincial para irse a la aventura nacional. Improbable entonces que vaya a dar ese paso.

Ayer todos los peronistas se quisieron abrazar a su triunfo, sobre todo Sergio Massa quien está en momentos clave de definición política. ¿Se va con Cristina o se queda en el peronismo Federal?

Schiaretti pudo canalizar el enojo de la situación económica que muchos votantes de Cambiemos le endilgan a la impericia del gobierno de Macri.

En distritos como Marcos Juárez, la cuna cordobesa del debut de Cambiemos, donde obtuvo Macri más del 70% de los votos en 2015, el gobernador peronista reelecto sumó el 65%.