Scioli con ambulancia y tono enojado encara la resistencia de las PASO

El ex gobernador y ex candidato a presidente se mete en la discusión alterando el plan original de Cristina.

Daniel Scioli busca protagonismo en la batalla de levantar un muerto, el del gobierno de Alberto, y ser factótum del final de Cristina. Demasiado para el ex motonauta acostumbrado a las difíciles. Los planes de la vice se ven alterados con respecto a ser ella la última palabra en la interna del oficialismo. El “dedo” de la Señora se puso en duda como hace mucho tiempo no pasaba. Inclusive amenaza con judicializar la interna del PJ bonaerense tras el reglamento impuesto por Máximo K que perjudica su piso de representación para poder colar candidatos en la futura lista de legisladores.

Hay un Scioli que es instrumento de una venganza, que se cocina a hervor tibio dentro del peronismo no k. Siempre su auto percepción de reivindicación de perfil fue decir que él no traicionaba a los líderes naturales. Empero, ve que Cristina está agotando su tiempo biológico de contención de poder dentro del peronismo.

Lo acompaña la ambulancia que recoge, en el camino, a todo dirigente que ande suelto. Así confirmó que Nito Artaza será su candidato a Jefe de Gobierno. A la vez, se habla que el ex ministro Martín Guzmán podría ocupar una preferencia dentro de su armado. Justo uno de los personajes más repudiados por el kirchnerismo por el manejo de la deuda externa en la última etapa de negociaciones con el Fondo.

En la ambulancia del Pichichi, suben también los excluidos como Víctor Hortel, quien será su apoderado. El ex Director del Servicio Penitenciario Federal fue impulsor de una línea política de presos: el Vatayón Militante.

Una cuestión no oficializada pero que se sabe es que Pepe Albistur le maneja la campaña publicitaria. Es quien le recomendó jugar en las redes con la saga Volver al Futuro. La pareja de Víctoria Tolosa Paz, audáz competidora de Kicillof en Provincia, tiene intereses personales en acompañar la lancha de la venganza.

A Scioli le han recomendado un cambio de personalidad. Del moderado y dialoguista se ve ahora un precandidato enojado, haciendo ver que se aleja de la figura de títere tan dominante en la etapa Alberto. Por eso hasta se aleja del padrinazgo del actual presidente.