Si gana Vidal, habrá renovación en la Corte Bonaerense

Tras la polémica con su presidente y los manejos de otros integrantes, la gobernadora evalúa una fuerte ofensiva.

Las huelas del rencor y la desconfianza quedaron embargadas para después de las elecciones de octubre. Si gana, Vidal piensa tomar el toro por las astas en varias problemáticas no resueltas. Una de ellas es la relación con la Justicia.

Tras las declaraciones del presidente del Máximo Tribunal de la provincia, Eduardo De Lazzari, sobre que existirían abusos en las causas tramitadas en Comodoro Py sobre la corrupción K, el gobierno bonaerense se inquietó y levantó todas las alarmas.

Hay quienes sostiene que lo dichos de De Lázzari son un hecho aislado de alguien que se distrajo en su principal rol de la pirámide judicial, y que no habría advertido el impacto de sus afirmaciones. Otros descreen de esas casualidades.

El gobierno nacional padece una mayoría de ministros cortesanos que le miden el pulso a cada una de sus medidas administrativas. La diferencia entre De Lazzari y los jueces de la Corte nacional es el cuidado de las formas.

De Lazzari recibió hasta la crítica de sus pares. Héctor Negri, que está desde el 83 en la Corte, adelantó que a su criterio “la política debe ejercerse fuera de los cargos judiciales”.

Eduardo Pettigiani también está apuntado por la gobernación. Ingresó a la Suprema Corte durante la gobernación de Duhalde, y votó junto con De Lázzari para objetar el ingreso de Sergio Torres, el único ministro que propuso Vidal, casualmente proveniente de Comodoro Py.

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La idea a debatir es que a los ministros de la Corte Bonaerense se les aplique el mismo criterio de la Constitución Nacional, es decir que se retiren a los 75 años y no que se perpetúen en el pedestal.

Claro que hay casos previos a las reformas del 94 que podrían seguir como Negri. A otros les quedará soportar la presión pública, amparos mediante, o negociar su salida como sucedió con María del Carmen Falbo.

Para algún caso especial, el equipo de la gobernadora se reserva el juicio político. La historia se repite. A ningún gobierno le gusta tener una Corte demasiado confortativa enfrente. Hay razones de formas, de fondo y sobre todo de política.