Sin perspectiva de género, el Gobierno busca una mayoría automática en la Corte

La movida de las postulaciones de Lijo y el catedrático Mansilla intenta romper la masa crítica liderada por Rosatti. Muchos cuestionamientos.

El gobierno oficializó los dos postulantes para cubrir dos vacantes, una de hecho y otra por generarse, en la Corte Suprema. Se trata del juez federal, Ariel Lijo, y el catedrático García Mansilla. Los dos casos merecen una diferenciación en la discusión pública. Mansilla tiene un perfil profesional y es anti abortista, criterio que comparte con el presidente de la Nación.

Lijo es el sistema de Comodoro Py y con todo lo que ello implica. Tuvo denuncias por supuesto enriquecimiento ilícito y lo tuvo de abogado al actual ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona. Varios sectores, opositores políticos y medios de comunicación, pusieron de relieve los aspectos polémicos de la postulación del juez que metió preso a Boudou pero que también cerró varias causas de corrupción del kirchnerismo.

La movida oficialista cuenta con el guiño del ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti, y el visto bueno de Karina Milei. De todas maneras, los pliegos deben pasar por el Senado de la Nación, con una mayoría especial, el mismo cuerpo legislativo que rechazó el mega DNU de Milei. Fuentes oficialistas consideran posible que en esta ocasión se puedan aglutinar diversos intereses multipartidarios.

En los últimos días fue Joaquín Morales Sola quien advirtió que los otros tres miembros de la Corte que confrontan con Lorenzetti estaban muy inquietos por la denominación de Lijo. Rosatti estuvo en un acto oficial con Cúneo sin disimular la cara de circunstancia ante esta información.

Carlos Pagni, en el mismo diario, apuntó fuerte los cañones. Su nota titulada ” Lijo, bandera de impunidad”, lo ubica al juez federal como una especie de juez de la servilleta al estilo de los que nutrieron la mayoría automática del menemismo. El prestigioso columnista recuerda que Lijo recepcionó en su juzgado causas contra dos miembros de la Corte: una contra Rosenkrantz por supuestas sociedades offshore, y la otra contra Maqueda por supuestas irregularidades en el manejo de la obra social de la justicia.

Las dos postulaciones tienen además el ingrediente de ser personificadas pro dos hombres. Mujeres, Afuera !!!, pese a la recomendación que hay para respetar el criterio de género. Las dos últimas ministros del Alto Tribunal fueron Carmen Argibay Molina y Elena Higthon de Nolasco . La primera murió en funciones. La segunda se jubiló a los 75 años. Ambas introdujeron una mirada indispensable de crear una agencia de tratamiento de la violencia contra la mujer. Argibay se fue pensando que la huella de ellas como primer antecedente sería un camino irreversible del combate del machismo dentro de la justicia.

Las dos vacantes de la Corte se vienen demorando en cubrirlas . El anterior gobierno nunca lo encaró con determinación como tampoco pudo nombrar a un nuevo Jefe de fiscales. Mansilla entraría por la vacante que dejaría la futura jubilación de Maqueda, que en 9 meses cumplirá 75 años. El presidente tiene un voto cantado: no le renovará su ministerio en la Corte. Así la Corte quedará con 5 miembros.

Los dos tercios necesarios para aprobar estos dos pliegos serán trabajosos para un oficialismo no preparado en las negociaciones y hasta un presidente que soslaya de los choques con la “casta”. Sin embargo, prima el optimismo y hasta puede ser una oportunidad de acercamientos de moneda de cambio para la ley Omnibus y las reformas ambiciosas que pretenden los libertarios.

Horacio Caride