Ya se entró en tiempo de descuento del nuevo ultimátum y bandera anti juego de Elisa Carrió. Esta vez el receptor es el Jefe de gobierno porteño, Horacio R. Larreta. El final incierto.

Lilita quiere, pronto a vencerse la explotación del negocio flotante del juego, que se cierre el Casino flotante o en el pero de los casos se estatice.

Esto se conversó, con cierta tensión, en u  almuerzo entre ella y el Jefe de gobierno porteño, junto al operador Fabián Rodriguez Simón, alias Pepín.

Los españoles de Cirsa están muy preocupados por la situación que interpretan se ha politizado. Ya venían cuestionado en medidas cautelares la casi duplicación del canon que les aplicó Macri.

Larreta está en una encrucijada. Cerrar el Casino flotante sería resigna una fuerte recaudación para el estado porteño, calculada en .

Estatizar a pleno sería absorber una cantidad significativa de empleados, que dista del ajuste que quiere hacer la administración pública en plena crisis.

La interna gremial, sobre el filo de una definición a un tema tan sensible, está en punto ardor. Un grupo de delegados que no responden a la conducción, proponen la estatización de los dos barcos ya que Casino de Buenos Aires le debe a la ciudad más de 800 millones de pesos de ingresos brutos atrasados.

En tanto, los dueños de los casinos sostienen que el negocio ya no es rentable y hay mucho ruido político. No entienden la interna dentro del partido gobernante.

¿Es cierto que todos estos temas del juego Lilita actúa en consonancia con Vidal que en el presupuesto de la provincia de Buenos Aires, a votase próximamente, una presión impositiva mayor de que le permitiría recaudar 10 mil millones de pesos más? Vidal tampoco descarta la estatización.