La historia tiene que ver con una promesa incumplida, en la cual se involucró públicamente dos veces la presidenta. Hace aproximadamente un año, la ministra de Seguridad Nilda Garré la convenció sobre la necesidad de contar con patrulleros “inteligentes” para la Federal, a través de compra de tecnología de punta al estado de Israel. La idea en realidad la alcanzó el ex Secretario de Planeamiento de Seguridad, Gustavo Sibilla, un fiel de Nilda desde la época en Defensa, y un cuadro técnico impulsado en su momento por Lopez Murphy. Estos patrulleros ya fueron comprados, son 200 Corsa, pero la tecnología no arribó completa y tampoco sería compatible con la operatividad disponible, ya que hay que hacer un trazado de fibras ópticas en varios puntos de la ciudad. El equipamiento israelí consiste en cámaras y un servidor de video para transmitir las imágenes on line desde los patrulleros, que pemitiría prevenir delitos, aportar pruebas fílmicas a la justicia, tener un reconocimiento inmediato de autos sospechosos y a la vez ejercer un autocontrol del personal policial. Todos los chiches fueron presupuestados alrededor de 40 millones de dólares.De todos modos el pago está trabado en el ministerio de Economía, donde al igual que Moreno no aprueban concretarla en momentos que difunden restricciones de salidas de dólares. Cristina se enojó con Nilda por haberle hecho pisar el palito de haberlo anunciado este ambicioso plan en al menos dos oportunidades: comienzo del 2011 y diciembre pasado. Conclusión: los 200 patrulleros siguen sin su componente inteligente, la ministro está en capilla y fue corrido de la estructura de Seguridad su estrecho colaborador. Sin embargo, Garré todavía no le soltó la mano y lo mantiene sin una tarea específica cerca de su despacho.