Una guerra de encuestas pone nervioso al gobierno y produce un efecto boomerang

La mayoría concuerda en que la mejor candidata oficialista es Vidal. Aunque el desgaste del gobierno ya no es garante de triunfo. El secreto a voces de lo que originó la encuesta que hizo temblar a los mercados.

Las encuestas sacuden la lona política del mercado electoral, produciendo una polvareda de preocupaciones, que se da en llamar “incertidumbre electoral”.

El Gobierno flamea, en los zigzagueantes ánimos sociales, pero con una franca caída en su imagen. Sin importar el color de la encuesta o los intereses del encuestador de turno, es evidente el deterioro de Cambiemos.

El elemento discordante de la semana pasada fue la propagación de la encuesta de Isonomía. El propio autor tuvo que salir a aclarar al aire que sus resultados no eran definitivos ni tampoco merecieron tamaña dramatización en una de las peores semanas para el gobierno con la volatilidad del sector cambiario.

Recordemos que Isonomía, a cargo de Juan Germano, Pablo Knopoff y Rodrigo Martínez, produjo un tembladeral en el círculo rojo, al difundir una encuesta que da ganadora a Cristina en la segunda vuelta, por 9 puntos.

Es un secreto a voces que Isonomía trabaja para el gobierno nacional y Germano es quien mantiene buen vínculo con el jefe de Gabinete, Marcos Peña. El año pasado, cuando todavía estaba fría la campaña, la Jefatura de Gabinete tuvo un gato de 40 millones de pesos, la mitad fue pagada a Isonomía.

¿Cuál fue la diferencia con esta encuesta de la controversia? Siempre la consultora tuvo bajo perfil en la difusión de estos trabajos que fueron desmenuzados por el laboratorio electoral, Big Data, de Marcos P.

Sin embargo, esta última encuesta que dio ganadora por amplio margen a Cristina se expandió por los celulares de los principales periodistas y consultores, producto de una mano traviesa.

El gobierno es militante de la encuestología, algo parecido a la dependencia que tuvo el ex gobernador Scioli, pero con la diferencia que trabajan con esos insumos para mejorar la performance de procedimientos comunicacionales y elaborar análisis cualitativos sobre los números. Al margen de los resultados, Jaime Durán Barba y la mesa chica consumen permanentemente encuestas para inferir en la opinión pública.

Da la impresión que, en esta oportunidad, el instrumento y su manipulación les jugó en contra y como un efecto boomerang. Decir que Cristina gana, quizás ya no genere solo miedo sino un efecto de adaptación a una nueva realidad.

En el contexto de que ninguna noticia parece ser buena para el oficialismo, incluida su performance de “eterno tercero” en las provincias, la opción Vidal es también una moneda tirada al cielo. Su menor desgaste con respecto a la imagen de Macri, puesta en su lugar de “candidata”, no garantiza la fórmula de éxito y a la vez podría generar mayor desgaste en la figura presidencial de aquí a octubre.