Un empate si vas perdiendo por goleada y hay terreno pantanoso, termina siendo “un buen resultado”. En una semana sabrán de eso los hombres de gobierno que perdieron la brújula de los movimientos en la Corte Suprema. Al ministro de Justicia, Germán Garavano, ya no le pasan ni la hora, al menos los tres ministros clave del segundo piso de Talcahuano.

Lo Cortesanos se pusieron de acuerdo con el orden que tendrán los densos casos en un año electoral. En primera instancia, el próximo martes 19 abordarán los planteos por las reelecciones en las provincias de Río Negro y La Rioja. Ambas intenciones reeleccionistas serán rechazadas.

Esto representará una suerte de empate para los planes electorales de Cambiemos, ya que mas allá del espíritu de la ley, en el caso de La Rioja, conviene sacar de la cancha al peronismo ya que el radicalismo aliado tiene chances de ganar, mientras que en Río Negro, el ejecutivo ve con simpatía la continuidad del mandatario provincial, Alberto Weretilneck .

Si bien los casos representan matices desde el aspecto jurídico, en uno se quiere tocar la Constitución (La Rioja) y en el otro interpretarla de forma antojadiza. El Alto Tribunal quiere dar una señal al poder político del respeto a las formas institucionales.

Después vendrá el paquete de fallos sobre jubilados, ganancias y juicios a cobrar. Desde la Anses ya saben que tendrán que acomodarse a un plan de gato extra pero esperan cierta contemplación cortesana en no expedirse en la cuestiones de fondo e ir tirando el tema central para más adelante. Suspiros y adrenalina del poder.

En la Rosada están desorientados. “¿Cómo no atienden los teléfonos? Garavano explica como puede. Los tres que definen en la Corte, Rossatti, Maqueda y Lorenzetti, dicen que solo hablarán, a partir de ahora, con Marcos Peña.

Tener el celular de Rosenkrantz alcanza para un monitoreo. Las nuevas regla que sus colegas le impusieron sobre el mecanismo de revisión de cada decisión administrativa, que debe contemplar la firma de al menos tres integrantes para ejecutarse, transformó al presidente en una suerte de decorado el Palacio.

La pérdida de credibilidad de Garavano ante los ministros de la Corte es por dos motivos principales: Sus tribuneras declaraciones al respecto de “la mayoría peronista” en el Alto Tribunal, y su defensa a los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, ambos recientemente condenados por la justicia en la causa de encubrimiento del atentado de la AMIA. En esta mirada, comparten agenda con Carrió.