La elección de las Paso en Entre Ríos, con un Gustavo Bordet duplicando en votos a Cambiemos, demuestra que el sueño pragmático de un peronismo unido, aunque sea con forcet, es una alquimia posible y desafiante para el gobierno de Macri que cree que con el anti cristinismo basta para ganar las elecciones de octubre.

¿Y si el PJ va bastante unido a la pelea de la provincia de Buenos Aires? Es lo que teme Vidal y por eso se anticipó pidiéndole el decreto anti colectoras a Macri. Los movimientos, sobre todo de Sergio Massa, iban encaminados a una única fórmula peronista a la gobernación, más allá de la imposibilidad de unir todo en la presidencial.

El encuentro de peronistas en Avellaneda demostró que los entusiastas militantes del poder quieren agotar todas las instancias y al menos asustar un poco a Cambiemos.

Como se ve en la foto, los posibles candidatos del PJ a la gobernación se entrelazaron las manos como mosqueteros, entusiastas por la olas de votantes críticos al momento económico. Magario, Insaurralde, Axel Kicillof, entre otros confraternizaron en búsqueda de una respuesta a la ventana de oportunidad que se les abrió por las equivocaciones del oficialismo.

Kicillof es el que mejor mide de todos ellos. Su potencial performance no solo es explicable por la bendición de Cristina en el conurbano sino por un extraño sexapeale con las sectores postergados que en sus recorridas le piden selfies y futuro.

El problema que tiene para ser el candidato es que los intendentes quieren tener protagonismo y colar a uno de ellos en la fórmula. Saben que sin Cristina no llegan, pero con Cristina a pleno sufrirán las consecuencias de un gobierno que será una máquina de facturar venganzas.

Hasta otros sectores de izquierda sostienen la necesidad de un Frente Patriótico contra el macrismo. Pino Solanas y Viky Donda abrazan la ruta Cristina olvidando viejas diferencias.

 

El acto de Avellaneda fue toda una demostración de que “el monstruo peronista” se ha despertado. En Entre Ríos probaron la fórmula de todos juntos y arrasaron. Da la idea que la estrategia de callar y construir le está dando resultados, aunque Marcos Peña y Jaime Durán Barba crean que con el voto emocional alcance.